La crisis para los de siempre, por el enriquecimiento personal, de los de siempre.
http://www.sevilla.abc.es/20080812/nacional-politica/agrava-incendio-entre-psoe-20080812.html
MARÍA JESÚS CAÑIZARES I BARCELONA. Martes, 12-08-08
La Generalitat mantiene el pulso contra el Gobierno y las comunidades autónomas socialistas en materia de financiación y, en respuesta a los toques de atención del PSOE, acusó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de «intimidar y amedrentar». La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, no pierde comba y volvió a llamar al orden al Ejecutivo de José Montilla exigiendo «responsabilidad».
Fue el consejero de Economía, el socialista Antoni Castells quien contraatacó en esta ocasión asegurando que sus compañeros de filas «chillan y hacen ruido para que no se oigan los argumentos de los que los tenemos. Es su especialidad de la casa, de Madrid, del Gobierno del Estado y de las fuerzas políticas españolas». Esta referencia a la españolidad del partido es todo un salto cualitativo, en el discurso del PSC, que no hace un mes compartía abrazos y sonrisas con Zapatero durante su congreso.
El berrinche catalán ante el incumplimiento del Estatuto, que marcaba el 9 de agosto como plazo límite para sentar las bases de un nuevo modelo de financiación, tuvo el máximo exponente el pasado viernes, cuando el presidente José Montilla acusó a Zapatero de consentir «privilegios disfrazados de solidaridad».
Una expresión que irritó a las comunidades gobernadas por los socialistas, como Andalucía y Galicia, que no están dispuestas a que sea precisamente Cataluña la que resulte privilegiada con límites a la solidaridad interterritorial, cesión de impuestos y relaciones de exclusividad con el Estado.
La contundente respuesta de De la Vega, quien reprobó a Montilla por su «exceso verbal», provocó que ese frente catalán formado por el tripartito y CiU arropara a Montilla, aunque en el caso de los nacionalistas, ese apoyo tenga un trasfondo partidista: el de exprimir al máximo las contradicciones socialistas y permanecer al acecho ante cualquier atisbo de claudicación del presidente catalán a las presiones del PSOE.
En este sentido, el presidente de CiU, Artur Mas, instó al dirigente catalán de pasar de las palabras a los hechos y comprometerse a no votar los Presupuestos Generales del Estado en 2009 si no se cumplen las previsiones estatutarias. De ese posible veto a los Presupuestos se hablará en la tradicional reunión que Montilla mantiene anualmente con los diputados y senadores del PSC, y que en esta ocasión tendrá lugar el 4 de septiembre.
Castells se reúne con el PP
Unidad de todas las fuerzas políticas, que no frente común, es lo que prometió la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, tras su entrevista con Castells, «porque Cataluña necesita más recursos, pero negociados al margen del Estatuto». La dirigente popular reclama que se tenga en cuenta el criterio de población y que se dé una mayor capacidad normativa a la comunidad catalana. Incluso no descarta participar en algún acto público de denuncia contra la actuación de Zapatero, a quien calificó de «presidente de márketing».
De la Vega hizo un llamamiento a la responsabilidad por parte de Montilla y negó que el Gobierno haya sido desleal con Cataluña. Y volvió a mandar un recado al PSC después de las agrias palabras de Castells: «El tiempo de las proclamas y la exacerbación de las pasasiones ha pasado». Según ella, el Ejecutivo «ha cumplido con sus compromisos». Y para demostrarlo, el Ministerio de Administraciones Públicas hizo ayer público un informe sobre las concesiones que se han hecho a Cataluña en materia de transferencia. argumenta que, desde la aprobación del nuevo Estatuto, se ha traspasado a la Generalitat la competencia sobre once servicios y funciones, con un coste de 78,9 millones de euros. Asimismo, el Ejecutivo recuerda el compromiso de conceder a la comunidad catalana una «inversión adicional» de 787 millones en infraestructuras y que ambas partes negocian nuevas inversiones hasta 2013 para cumplir con el Estatuto.
Para el tripartito, estos traspasos no son suficientes. A juzgar por los reiterados fracasos de las comisiones bilaterales Estado-Generalitat celebradas hasta ahora, de poco ha servido el «Gobierno amigo» a las reivindicaciones catalanistas del presidente Montilla.